Conformación del Comité de aula del 6to "B" - I.E. 3052
Año 2012
Presidenta: Yesenia AriTesorera : Elsa Santa Cruz
Sec. : Isabel Lopez
Vocales : Rosa Zasiga
Rosario Zegarra
Clementina C.
Profesora: Vitalia Delgado Garcia
Relación de alumnos
ARAINGA ESPINOZA, William
ASCACIBAR GALLARDO, Piero
BARRERA TRUJILLO, Estreysi
CALDERON ASCACIBAR, Dayana
CANAZA CABRA, Nicole
CCALA GARCIA, Andres
FLORES LOPEZ, Angel
GIURFA MENA, Jordan
HERMOSA ACROSPOMA Andre
HUAYHUA QUISPE, Jandy
JARA ZUÑIGA, Victor
LUCAS ZASIGA, Deysi
MACEDO TANGOA, Lesly
MANDUJANO MORENO, Juan
MORALES SANTACRUZ, Jaime
MUÑOZ CANAZA, Maricielo
NEYRA BERNA, Luis
OSCORIMA SAQUINAULA, Owen
PALOMINO BERNARDO, Fabiola
PAREDES VALDES, Alejandra
PILLACA SOSA, Lesly
QUISPE GUTIERREZ, Daiana
SANDOVAL CABALLERO, Selene
SERNAQUE ARI, Maryorie
VILLACORTA CHAVEZ, Dennis
VILLANUEVA JIMENEZ, Antone
CHAMORRO ZEGARRA, Samuel
GUARDAMINO YLLAHUAMAN Jeferson
Talleres de reunión con comité de aula
Ultimo Lunes de cada mes
http://youtu.be/W5mQwmD57z4
Patrocinador: Compucentro "El Milagro" de Martin Giurfa
Tipeos, redacción textos, construcción de blog, capacitaciones y otros serv. informáticos - 5346060
Ocho pasos hacia la felicidad
La Felicidad es un estado mental por lo tanto "YO Decido SER Feliz ahora"
Introducción
Mi modesto aporte está basado en el reconocido texto “Adiestramiento de la mente”, del ilustre maestro S. Baba.
Todos los seres buscan la felicidad y desean evitar el sufrimiento, pero muy pocos saben identificar las verdaderas causas de estos estados mentales. Esperamos encontrar la felicidad en los objetos externos y pensamos que si tuviésemos la casa y el auto apropiado, un trabajo bien remunerado y buenos amigos, seríamos felices. Dedicamos la mayor parte de nuestro tiempo a cambiar el mundo externo para satisfacer nuestros deseos. Aunque intentamos rodearnos de amigos y posesiones que nos animen y nos hagan sentirnos cómodos y seguros, seguimos sin disfrutar de felicidad duradera. Incluso cuando logramos nuestros objetivos, deseamos algo más. Aunque hayamos encontrado una casa perfecta, al cabo de unos meses la cocina nos parece pequeña, necesitamos otro dormitorio o un jardín más grande y empezamos a pensar de nuevo en mudarnos. Es posible que nos enamoremos de una persona y queramos compartir nuestra vida con ella. Al principio nos parecerá maravillosa, pero pronto empezaremos a advertir sus defectos, nuestro amor disminuirá y buscaremos otro compañero que llene nuestro vacío.
A lo largo de la historia, los seres humanos nos hemos esforzado por mejorar nuestras condiciones externas, pero aun así no somos más felices que nuestros antepasados. Es cierto que se ha producido un gran progreso material en numerosos países, que la tecnología es cada vez más sofisticada y que el conocimiento del mundo físico ha aumentado considerablemente. Hemos descubierto multitud de fenómenos y podemos realizar actividades que antes eran inimaginables. Parece que el mundo está mejorando, pero si lo analizamos con detenimiento, nos daremos cuenta de que ahora tenemos más problemas que nunca. Hemos inventado armas de destrucción masiva y contaminado el medio ambiente, y nuevas enfermedades aparecen sin cesar. Incluso los placeres más básicos, como comer o tomar el sol, se están convirtiendo en un peligro.
Como resultado de buscar la felicidad fuera de nosotros, destruimos el planeta, nuestra vida se vuelve cada vez más complicada y estamos siempre insatisfechos. Por lo tanto, ha llegado el momento de buscar la felicidad en otro lugar. Debido a que la felicidad es un estado mental, debemos buscarla en nuestra mente, no en los objetos externos. Si mantenemos una mente pacífica y tranquila, seremos felices en todo momento. De lo contrario, con una mente insatisfecha, por mucho que alteremos las circunstancias externas, cambiando de casa o de compañero, jamás encontraremos la verdadera felicidad.
Para caminar por un terreno pedregoso sin lastimarnos, podemos cubrir el suelo con una manta de cuero, pero sería más fácil cubrir de cuero la planta de nuestros pies. Del mismo modo, si queremos protegernos del sufrimiento, podemos cambiar nuestro entorno o transformar nuestra mente. Hasta ahora, hemos intentado lo primero, pero no hemos logrado satisfacer nuestros deseos. Por lo tanto, debemos esforzarnos por transformar nuestra mente.
Primero.- Reconocer nuestro estado mental
Todos los seres buscan la felicidad y desean evitar el sufrimiento, pero muy pocos saben identificar las verdaderas causas de estos estados mentales. Esperamos encontrar la felicidad en los objetos externos y pensamos que si tuviésemos la casa y el auto apropiado, un trabajo bien remunerado y buenos amigos, seríamos felices. Dedicamos la mayor parte de nuestro tiempo a cambiar el mundo externo para satisfacer nuestros deseos. Aunque intentamos rodearnos de amigos y posesiones que nos animen y nos hagan sentirnos cómodos y seguros, seguimos sin disfrutar de felicidad duradera. Incluso cuando logramos nuestros objetivos, deseamos algo más. Aunque hayamos encontrado una casa perfecta, al cabo de unos meses la cocina nos parece pequeña, necesitamos otro dormitorio o un jardín más grande y empezamos a pensar de nuevo en mudarnos. Es posible que nos enamoremos de una persona y queramos compartir nuestra vida con ella. Al principio nos parecerá maravillosa, pero pronto empezaremos a advertir sus defectos, nuestro amor disminuirá y buscaremos otro compañero que llene nuestro vacío.
A lo largo de la historia, los seres humanos nos hemos esforzado por mejorar nuestras condiciones externas, pero aun así no somos más felices que nuestros antepasados. Es cierto que se ha producido un gran progreso material en numerosos países, que la tecnología es cada vez más sofisticada y que el conocimiento del mundo físico ha aumentado considerablemente. Hemos descubierto multitud de fenómenos y podemos realizar actividades que antes eran inimaginables. Parece que el mundo está mejorando, pero si lo analizamos con detenimiento, nos daremos cuenta de que ahora tenemos más problemas que nunca. Hemos inventado armas de destrucción masiva y contaminado el medio ambiente, y nuevas enfermedades aparecen sin cesar. Incluso los placeres más básicos, como comer o tomar el sol, se están convirtiendo en un peligro.
Como resultado de buscar la felicidad fuera de nosotros, destruimos el planeta, nuestra vida se vuelve cada vez más complicada y estamos siempre insatisfechos. Por lo tanto, ha llegado el momento de buscar la felicidad en otro lugar. Debido a que la felicidad es un estado mental, debemos buscarla en nuestra mente, no en los objetos externos. Si mantenemos una mente pacífica y tranquila, seremos felices en todo momento. De lo contrario, con una mente insatisfecha, por mucho que alteremos las circunstancias externas, cambiando de casa o de compañero, jamás encontraremos la verdadera felicidad.
Para caminar por un terreno pedregoso sin lastimarnos, podemos cubrir el suelo con una manta de cuero, pero sería más fácil cubrir de cuero la planta de nuestros pies. Del mismo modo, si queremos protegernos del sufrimiento, podemos cambiar nuestro entorno o transformar nuestra mente. Hasta ahora, hemos intentado lo primero, pero no hemos logrado satisfacer nuestros deseos. Por lo tanto, debemos esforzarnos por transformar nuestra mente.
Primero.- Reconocer nuestro estado mental
Para transformar la mente es reconocer los estados mentales que producen felicidad y los que causan sufrimiento. Existen numerosos engaños, como el apego, el odio, los celos, el orgullo, la avaricia y la ignorancia. Se dice que son enemigos internos porque nos roban la felicidad y su función es perjudicarnos.
Segundo.- Desechar la intranquilidad
Las perturbaciones mentales son percepciones distorsionadas de nosotros mismos, de los demás y del mundo que nos rodea, y el modo en que perciben los fenómenos no se corresponde con la realidad. La perturbación mental del odio, por ejemplo, considera que su enemigo es intrínsecamente desagradable, pero, en realidad, no hay ninguna persona que sea así. Por el contrario, el apego considera que el objeto que desea es intrínsecamente atractivo y una fuente verdadera de felicidad. Si tenemos un fuerte apego por el chocolate, este objeto nos parecerá deseable por sí mismo; pero si comemos una o dos tabletas, empezaremos a sentirnos mal y es posible que lo consideremos incluso repugnante. Esto demuestra que el chocolate no es ni deseable ni repugnante en sí mismo, sino que la mente de apego atribuye buenas cualidades a este objeto y nos induce a relacionarnos con él como si las poseyera.
Tercero.- Analizar la distorsión mental
Todos los engaños actúan del mismo modo, proyectando una versión distorsionada de la realidad y haciéndonos reaccionar como si esta proyección fuera cierta. Cuando nuestra mente está bajo su influencia, no percibimos la realidad y podría decirse que sufrimos alucinaciones. Puesto que nuestra mente está bajo la influencia de perturbaciones mentales sutiles en todo momento, no es de extrañar que nos sintamos frustrados tan a menudo. Es como si persiguiéramos un espejismo que nos decepciona constantemente al no proporcionarnos la satisfacción que esperamos.
Todos los engaños actúan del mismo modo, proyectando una versión distorsionada de la realidad y haciéndonos reaccionar como si esta proyección fuera cierta. Cuando nuestra mente está bajo su influencia, no percibimos la realidad y podría decirse que sufrimos alucinaciones. Puesto que nuestra mente está bajo la influencia de perturbaciones mentales sutiles en todo momento, no es de extrañar que nos sintamos frustrados tan a menudo. Es como si persiguiéramos un espejismo que nos decepciona constantemente al no proporcionarnos la satisfacción que esperamos.
Cuarto.- Controlar la aparición de fenómenos
El origen de todas las perturbaciones mentales es una percepción distorsionada, llamada ignorancia del aferramiento propio, que se aferra a los fenómenos como si tuvieran existencia inherente o independiente. En realidad, todos los fenómenos son surgimientos dependientes, es decir, su existencia depende de otros fenómenos, como sus causas, sus partes y las mentes que los aprehenden. Los objetos no existen por su propio lado, sino que dependen del modo en que los percibimos, y no comprender esto es la causa de todos nuestros problemas.
Quinto.- Reconocer nuestras virtudes y defectos
El tipo de aferramiento propio que más nos perjudica es el que se aferra a nuestro yo o entidad propia de la persona como si existiera de manera inherente o independiente. Sentimos de forma instintiva que poseemos un yo real y objetivo que existe independiente de los demás fenómenos, incluso de nuestro cuerpo y mente. Una de las consecuencias de aferrarnos a nuestro yo como si fuera una entidad independiente separada de las demás personas y del resto del mundo es que generamos la mente de estimación propia, que considera que somos de suprema importancia. Debido a que nos estimamos a nosotros mismos con tanta intensidad, nos sentimos atraídos hacia los objetos y personas que nos parecen atractivos, deseamos separarnos de los que nos desagradan y sentimos indiferencia hacia los que no nos parecen ni lo uno ni lo otro. De este modo, surgen el apego, el odio y la indiferencia. Al exagerar nuestra propia importancia, pensamos que los intereses de los demás están en contradicción con los nuestros, lo que nos hace tener celos y ser arrogantes y desconsiderados con los demás. Cuando estamos bajo la influencia de las perturbaciones mentales, cometemos acciones perjudiciales, como matar, robar, mentir, mantener relaciones sexuales incorrectas, pronunciar palabras ofensivas, etcétera, que nos causan sufrimiento tanto a nosotros mismos como a los demás, es decir que muchas veces no reconocemos que nos engañamos nosotros mismos.
El tipo de aferramiento propio que más nos perjudica es el que se aferra a nuestro yo o entidad propia de la persona como si existiera de manera inherente o independiente. Sentimos de forma instintiva que poseemos un yo real y objetivo que existe independiente de los demás fenómenos, incluso de nuestro cuerpo y mente. Una de las consecuencias de aferrarnos a nuestro yo como si fuera una entidad independiente separada de las demás personas y del resto del mundo es que generamos la mente de estimación propia, que considera que somos de suprema importancia. Debido a que nos estimamos a nosotros mismos con tanta intensidad, nos sentimos atraídos hacia los objetos y personas que nos parecen atractivos, deseamos separarnos de los que nos desagradan y sentimos indiferencia hacia los que no nos parecen ni lo uno ni lo otro. De este modo, surgen el apego, el odio y la indiferencia. Al exagerar nuestra propia importancia, pensamos que los intereses de los demás están en contradicción con los nuestros, lo que nos hace tener celos y ser arrogantes y desconsiderados con los demás. Cuando estamos bajo la influencia de las perturbaciones mentales, cometemos acciones perjudiciales, como matar, robar, mentir, mantener relaciones sexuales incorrectas, pronunciar palabras ofensivas, etcétera, que nos causan sufrimiento tanto a nosotros mismos como a los demás, es decir que muchas veces no reconocemos que nos engañamos nosotros mismos.
Sesto.- Controlar nuestras aptitudes
Aunque las perturbaciones mentales están profundamente arraigadas en nuestra mente, no forman parte intrínseca de ella, por lo que es posible eliminarlas. Las perturbaciones mentales no son más que malos hábitos y, como tales, pueden reducirse. Si nos familiarizamos con sinceridad y de manera constante con estados mentales constructivos, podemos eliminar hasta los engaños más arraigados y reemplazarlos por las virtudes opuestas. Por ejemplo, podemos debilitar nuestro apego familiarizando nuestra mente con el antiapego, y nuestros celos, alegrándonos de la buena fortuna de los demás.
Sin embargo, para eliminar las perturbaciones mentales por completo, debemos extirpar su raíz, la mente de aferramiento propio. Para ello, hemos de familiarizar nuestra mente con la verdadera naturaleza de la realidad, la verdad última. Si eliminamos el aferramiento propio, las demás perturbaciones mentales cesarán de manera natural, al igual que las hojas de un árbol se secan si lo cortamos de raíz.
Septimo.- Autocontrolar nuestras aflicciones
Aunque alcanzar la liberación del sufrimiento es un gran logro, debemos aspirar a metas más elevadas. Puesto que somos individuos pensantes, talentosos y con capacidades, algunas veces derrochamos lo que poseemos (dinero y/o humildad) en vanalidades y apetitos carnales. Debemos saber que todo lo que poseemos, los placeres de que disfrutamos, nuestras oportunidades para el desarrollo espiritual e incluso nuestro propio cuerpo, lo debemos a la bondad de nuestro creador.
Aunque alcanzar la liberación del sufrimiento es un gran logro, debemos aspirar a metas más elevadas. Puesto que somos individuos pensantes, talentosos y con capacidades, algunas veces derrochamos lo que poseemos (dinero y/o humildad) en vanalidades y apetitos carnales. Debemos saber que todo lo que poseemos, los placeres de que disfrutamos, nuestras oportunidades para el desarrollo espiritual e incluso nuestro propio cuerpo, lo debemos a la bondad de nuestro creador.
Octavo.- Buscar la sabiduría
Por ello, debemos comprender que los seres ordinarios todavía no hemos despertado del sueño de la ignorancia, seguimos viviendo en un mundo ilusorio de apariencias erróneas sin percibir la verdadera naturaleza de los fenómenos. Por esta razón padecemos tanto sufrimiento y no podemos beneficiar a los demás en gran medida.
Dios conoce a todos los seres y, motivado por ella, trabaja sin descanso para beneficiarlos. Conoce cuáles son las causas reales de la felicidad y del sufrimiento, y sabe cómo ayudar a los demás según sus necesidades e inclinaciones. Dios y los profesionales de la salud ayudan a reducir sus perturbaciones mentales y a aumentar sus virtudes, y pueden emanar innumerables formas para beneficiarlos. La manera más eficaz en que los ayudan es enseñándoles a controlar su mente y a seguir el camino espiritual hacia la liberación y la iluminación.
Si ponemos en práctica estas enseñanzas con sinceridad, reduciremos poco a poco nuestros hábitos mentales egoístas y los iremos sustituyendo por las mentes virtuosas de amor y compasión incondicionales. Por último, si practicamos las instrucciones que dios nos da en las sagradas escrituras, podremos combatir la perturbación mental de la ignorancia del aferramiento propio junto con sus impresiones y alcanzar el gozo de la iluminación total. Este es el significado de buscar la felicidad con dios.
Las acciones virtuosas son las semillas de nuestra felicidad futura, y las perjudiciales, las de nuestro sufrimiento. Esta relación entre las acciones y sus efectos, es decir, que las acciones virtuosas producen felicidad, y las perjudiciales, sufrimiento.
Entonces, comprendiendo lo que dios nos dice en su palabra (la biblia, no el hombre) podremos ayudar a los demás a lograr estos mismos objetivosPor ello, debemos comprender que los seres ordinarios todavía no hemos despertado del sueño de la ignorancia, seguimos viviendo en un mundo ilusorio de apariencias erróneas sin percibir la verdadera naturaleza de los fenómenos. Por esta razón padecemos tanto sufrimiento y no podemos beneficiar a los demás en gran medida.
Dios conoce a todos los seres y, motivado por ella, trabaja sin descanso para beneficiarlos. Conoce cuáles son las causas reales de la felicidad y del sufrimiento, y sabe cómo ayudar a los demás según sus necesidades e inclinaciones. Dios y los profesionales de la salud ayudan a reducir sus perturbaciones mentales y a aumentar sus virtudes, y pueden emanar innumerables formas para beneficiarlos. La manera más eficaz en que los ayudan es enseñándoles a controlar su mente y a seguir el camino espiritual hacia la liberación y la iluminación.
Si ponemos en práctica estas enseñanzas con sinceridad, reduciremos poco a poco nuestros hábitos mentales egoístas y los iremos sustituyendo por las mentes virtuosas de amor y compasión incondicionales. Por último, si practicamos las instrucciones que dios nos da en las sagradas escrituras, podremos combatir la perturbación mental de la ignorancia del aferramiento propio junto con sus impresiones y alcanzar el gozo de la iluminación total. Este es el significado de buscar la felicidad con dios.
Las acciones virtuosas son las semillas de nuestra felicidad futura, y las perjudiciales, las de nuestro sufrimiento. Esta relación entre las acciones y sus efectos, es decir, que las acciones virtuosas producen felicidad, y las perjudiciales, sufrimiento.
Receta para el
preparado de Pachamanca
Ingredientes :
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Preparación:
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